Especialidad | |
Nº de Colegiado | |
Email | techutqigong@gmail.com |
Teléfono | 657376073 |
Modalidad | |
Ubicación | |
Precio de consulta | 0€ – 40€ |
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Desde siempre he sentido curiosidad por la salud y por comprender la naturaleza humana más allá de lo físico. Ese impulso me llevó a formarme en naturopatía, donde descubrí que el cuerpo no es solo materia: es la puerta que nos conduce a nuestro mundo interior y el puente que nos une con la dimensión espiritual.
En ese camino de búsqueda apareció el Qigong (Chikung) y el Taichí Chuan, dos disciplinas milenarias que armonizan cuerpo, mente y emociones. Con su práctica aprendí a sentir la energía vital fluir, a escuchar el cuerpo y a despertar una presencia más consciente. Cada movimiento me acercaba un poco más a mi Ser profundo.
Obtuve mi titulación como profesor de Qigong y Taichí Chuan en la escuela ISMET de Barcelona, y posteriormente me especialicé en el Instituto de Qigong de Barcelona, donde alcancé el 2º duan otorgado por la Chinese Health Qigong Association de China. He tenido la fortuna de aprender directamente de maestros como Li Jinlong, y de las maestras Wang Yan y Lu Lingling, referentes internacionales en estas artes.
También he ampliado mi formación en la forma de espada de Taichí con el maestro Jesse Tsao, 19ª generación de la familia Chen y fundador de Taichi Healthways. Más adelante, profundicé en el Qigong médico con el doctor Feng Yijian en el Instituto de Medicina China de Barcelona, y en el Yi Quan (Neikung) junto a Tew Bunnag y Juanolo Gutiérrez.
Hoy continúo investigando la relación entre cuerpo, mente y emoción, porque he visto que el cuerpo guarda una memoria silenciosa de nuestras experiencias. Los bloqueos, las tensiones o el dolor no expresado —como la rabia, el miedo o la tristeza— acaban reflejándose en la estructura corporal: desviaciones de la columna, vértebras desplazadas, órganos colapsados o diversas dolencias que se originan en esas huellas energéticas.
Como profesor, observo que muchas personas viven desconectadas de su cuerpo. La rigidez, tanto física como emocional, impide que la energía circule con libertad y que el movimiento recupere su fluidez natural.
De esa observación nació mi encuentro con la Reeducación postural china, una práctica que me mostró el poder del “no-hacer”. Al soltar el control, el cuerpo encuentra por sí mismo su alineación y equilibrio. Es un método suave, accesible a todas las edades, que enseña a liberar tensiones y a vivir sin dolor, en armonía con el ritmo natural de la vida.